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Aquí algunos de los mejores looks que se han visto los últimos días por las calles de Milán y cómo replicarlos esta primavera en tu armario.

La Milan Fashion Week (MFW o Semana de la moda de Milan) puso su broche final ayer para dar paso a la de París, fecha con la que se cierran las presentaciones para la próxima temporada de otoño-invierno 23. Algunas de las más vistas -y comentadas- sobre la pasarela pasan por total looks -como el denim o el cuero- además de puffers, zapatos y sneakers chunky, pantalones baggy y accesorios como statement piece. Pero al igual que las propuestas de Menswear ya dejaron hace unos días un puñado de tendencias, también fuera de las pasarelas se han podido ver looks que adelantan cómo vas a vestirte esta primavera. Así, en los looks de streetstyle se suman camisas, chalecos, mocasines y slippers, además de accesorios como messenger bags y piezas más pequeñas que combinan con todo por encima de la tendencia más pura y dura.

Por un lado, la ropa de streetwear se vuelve más técnica que nunca sin reparos, y la línea entre lo deportivo y lo casual está cada vez más desdibujada; desde sudaderas pasando por shorts, pantalones cargo -a medio camino entre el chándal y el pantalón de vestir- o propuestas de outerwear como trench, chubasqueros o chaquetas acolchadas se conciben como una prenda unisex y multiusos. También la línea entre géneros -y aunque muchas marcas hayan decidido separar su líneas de mujer y hombre- es cada vez más homogénea, tanto en ropa de estilo más relajado como arreglada. Por ejemplo, las blazers se proclaman como la prenda ideal para compartir en el armario, cada vez más rectas, de corte oversize y con la hombrera marcada.

Al igual que la sobriedad -y el minimalismo- están de vuelta, los prints recuperan protagonismo en las calles desde los degradados tie-dye más 90s hasta su versión geométrica o la tendencia qe abraza la logomanía en ropa y accesorios a la par. En cuanto a estos últimos, por otro lado, los collares, anillos y pendientes suben en el ranking de una hegemonía de la que ya gozaban los bolsos -desde el mini hasta el XL más llamativo- y las gafas de sol, que este año -además del efecto 2000- se llevan retro y de pantalla. Si aun así dudas sobre algunos de los estilos más favorecedores para salir a la calle siguiendo las máximas de la moda internacional, apunta los siguientes trucos de los que más saben para acertar el tus próximas compras y poder reciclar tu fondo de armario, reutilizando otras prendas para sacarle todo el partido posible a esta temporada.

El traje: oversize y con el protagonismo a raya

Así lo llevaba ASAP Rocky a la última presentación de Gucci. El cantante y maridísimo de Rihanna hacía uso de todas las claves sartoriales de la temporada: traje de chaqueta con raya diplomática, cuello ancho, doble botonadura y de corte ligeramente oversize -atención a las mangas-. Lo completaba con un pantalón de lana baggy -caso efecto kilt-, corbata, botines y joyería a su rollo, un look incontestable pero a la vez fácil de replicar con cualquier pantalón de sastre o jogger.

Monocroma y crema

Pareja bien avenida donde las haya, el crema en total look es una apuesta segura para el día e incluso para ocasiones más formales -dependiendo de las prendas-; para esto último utiliza camisas, chaquetas y gabardinas en efecto raso y cortes sastre, combinados con accesorios en piel marrón o negra. Para un look más casual, apuesta por el cuero en este todo así como sudaderas o chubasqueros, incluso con gafas de sol y gorras a juego o en contraste.

No todo es blanco y negro, sino escala de grises

Este color toma relevancia en los cambios de armario y esta temporada, en especial, combina con el resto de tendencias -y prendas tan básicas- como la camisa blanca o azul oxford, la sudadera oversize y/o varsity o el chaleco patchwork. Es el caso de Maneskin, que asistieron al desfile de la casa italiana con cuatro looks diferentes -que, en total, los cuatro combinaban prácticamente todos los colores y tendencias de la temporada-, aunque solo el cantante destacó por su lección de elegancia en un traje Príncipe de Gales, todo un must atemporal -y a la vez muy actual- en materia de sastrería.

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